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jueves, 18 de octubre de 2012

La sorprendente habilidad de Mr Pock- 6ª parte. Final

Mr Pock sabía que estaba a punto de entender algo ininteligible. El niño estaba visiblemente nervioso, pero no se detuvo. Mr Pock escuchó su explicación con gran atención.

De los dos mundos, comenzó Martín, solamente el de arriba puede conectarse con el de abajo. Pero esto solo puede hacerse a través de un enlace confuso, que llamamos sueño.

Necesariamente debe existir esa separación entre ambos, pues todo debe estar en su lugar, pero eso no implica que no haya conexiones que escapen a lo oficialmente establecido.

Martín bajó aún más la voz, hablando en susurros

Yo no soy un sueño para ti, soy real, porque de alguna manera encontraste la forma de enfocar y ver lo que está vetado para el resto.

Mr Pock no podía parpadear. El niño continuó.

Hubo una especie de concesión, porque tu descubrimiento lo guardaste para ti y porque no transgrediste más allá de los límites. Hasta que lo hiciste.

Mr Pock miraba fijamente a Martín. El niño le preguntó ¿Sabes ya quién soy?

Antes de que el adulto pudiera articular una palabra, Martín le aclaró: Soy una parte tuya y una parte mía. Soy tú y soy yo. Soy una proyección de lo que fuiste y una proyección de lo que seré.

Martín cayó de rodillas, abatido. Soy el alma del niño que esperas.
Descubrieron lo que hiciste y nunca me permitirán bajar si te ven aquí de nuevo.

Mr Pock abrazó con fuerza al niño, no quería perderlo ahora que lo había encontrado, pero Martín le imploró   Debes irte ya ... ¡corre o será muy tarde para mi!


Mr Pock entendió todo en un segundo de sueño. En una sacudida se puso en pie y comenzó a caminar deprisa hacia la salida. Volvió la vista atrás y pudo ver a Martín, aún de rodillas, mirándolo fijamente, con lágrimas en los ojos, despidiéndose en silencio. Sintió pánico al pensar qué pasaría si le descubrieran allí y le impidieran volver a reunirse con Martín en el mundo real.

Empezó a correr rápidamente, esta vez con la vista al frente. Al cabo de unos minutos de carrera descontrolada, se quitó las gafas de sueño y las dejó caer en un lado del camino, deshaciéndose de su sorprendente habilidad para siempre.

Todo se volvió borroso, todo se volvió confuso, fragmentos de sueños aleatorios se entremezclaron delante suyo, sumergiéndolo en una espiral que le hizo despertar sudando en el sofá de su casa.

Mr Pock abrió los ojos todo lo que pudo. Se quitó sus gafas y se incorporó, dirigiéndose a la cama con su esposa. Ésta dormía plácidamente. Se sentó a su lado y le tocó la barriga con suavidad. Ella se despertó, desorientada  y él solamente dijo:

Martina, todo está bien. Os quiero a los dos.



Foto: Miguel  Ugalde

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Stock.XCHNG
Fin


Este relato está dedicado a mi tía Teresa, a quien un día hice una promesa de unas páginas escritas.

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