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martes, 16 de octubre de 2012

La sorprendente habilidad de Mr Pock - 4ª parte

Aquella mañana Mr Pock se levantó un rato antes de lo normal para preparar el desayuno de su esposa. Puso a hervir leche y le añadió un poquito de vainilla y una cucharadita pequeña de café descafeinado. Lo sirvió en una taza y dejó que ella se echara el azúcar. Le hizo un par de tostadas con mermelada y cuando terminó, empezó a hacer el suyo propio, café solo sin azúcar.

Su esposa apareció por la puerta de la cocina aún somnolienta, pero desplegó una sonrisa radiante al ver lo que su marido le había preparado. Últimamente la mimaba mucho, pensó y se sentó gustosa a la mesa para dar cuenta de su desayuno.

Mr Pock se sentó con ella y le dijo que estaba muy bonita. El embarazo te sienta muy bien....
Ella se ruborizó, como si hubiera recibido por primera vez un cumplido por parte de su marido. Gracias, será la felicidad que siento....contestó mientras se tocaba la barriga.

Mr Pock dudó unos instantes antes de abordar el tema al que quería llegar y que no tenía muy claro cómo afrontar. Respiró profundamente y se lanzó. Cariño, tengo que contarte algo....

Ella levantó su mirada y con aparente preocupación le respondió con un solitario ¿Qué? 
Ya no había marcha atrás. Mr Pock empezó su relato, explicándole cómo había descubierto que poseía una sorprendente habilidad. Le habló de la primera vez que pudo ver perfectamente sus sueños, fundiéndose con ellos, del recurrente parque que visitaba, donde siempre era verano, de los patos del lago, del carrito de helados y de ... Martín. Cuando llegó al niño, Mr Pock pausó su explicación,  tratando de explicar a su esposa la relación tan especial que había desarrollado con aquel niño durante aquellos meses. Me necesita, le dijo, y yo a él también. Es un ángel perdido en un sueño.

Para terminar, le habló del incidente de su última tarde en el parque, de su salida forzosa del sueño y de su despertar agitado en el sofá, donde descubrió a su pesar, que un cristal de sus gafas se había roto.

Ella le escuchó atentamente durante toda la exposición. Cuando él terminó de hablar, no sabía qué creer. Todo aquel tiempo en que su esposo había estado soñando con ese parque, ella había estado ocupada únicamente de sí misma, centrándose en el bebé. Su esposo había quedado un poco al margen en el embarazo y ella era consciente. Ahora tal vez, él estaba viviendo un estado de semiconfusión en donde existían dos realidades paralelas que ella no había detectado a tiempo, pudiendo frenarlas. No sabía qué hacer, ni cómo ayudarle. Solamente le devolvió una sonrisa complaciente a su esposo, fingiendo creerle.

Mr Pock se sintió mejor cuando terminó de explicar lo que le estaba consumiendo por dentro. Sorbió un trago de café y se relajó en el asiento. Por fin lo he hecho, se dijo.

Aquella noche, cuando Mr Pock, después de leer unas páginas de su libro, se ajustó sus gafas rotas dispuesto a entrar en su parque de sueño,  su sorprendente habilidad había desaparecido.

Tras varios intentos infructuosos, en los que no pudo encontrar la entrada a su parque, se quedó dormido, soñando con nebulosas confusas de sueños entrelazados en los que no pudo ver nada ni reconocer a nadie.

Despertó con angustia, muy cansado y con una única palabra ahogada que salió de su boca  ... Martín.

                                                                                    Foto: GiantPixel en Stock.XCHNG


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