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sábado, 29 de septiembre de 2012

3.-Algo raro está pasando. Something strange is happening





Domingo, 29 de septiembre de 2013.

10:30 a.m. Desayunando tranquilamente en casa. Hace calor, bastante. Ayer me pasé todo el día dormitando. Efectos colaterales de una noche algo pasada de tuerca. Una noche para el recuerdo. Salir con esta gente me desestresó y me devolvió el ánimo, aunque me terminé pasando un poco y todavía hoy estoy pagando las consecuencias. Siempre que me encuentro así, me prometo y reprometo que será la última vez que me paso, pero me resulta muy difícil mantener mi promesa cuando estoy en la situación..... Creo que no soy la única.

Andrés apareció de repente en El Mito y me dió un vuelco el corazón. Llevaba más de un mes sin verle desde que tuvimos aquella bronca que nos separó. Uff, estaba muy guapo y parecía que lo llevaba muy bien. Justo lo contrario que yo. Estoy hecha un asco. Tengo el pelo fatal y algo más de peso gracias a las galletas de chocolate que se han asentado en mi barriga. Aunque creo que él ni lo notó, porque se me acercó y me dijo que me había echado mucho de menos. Dios, olía muy bien. Me temblaban las piernas solo de sentir su aliento. Saqué fuerzas de donde no las tenía y me encendí un piti para disimular los nervios. Hablamos mucho de muchas cosas...

No puedo pensar en nada hoy, excepto en él.

12:30 p.m. Estoy viendo en internet que han publicado un reportaje en el periódico sobre el efecto Carrington. Curiosamente hace unos días tenía en mente buscar algo más de este fenómeno.  En 1859 se sucedieron una serie de tormentas solares de proporciones desconocidas hasta la fecha. El fenómeno en sí dejó ver fulgurantes auroras boreales en toda norte América y otras de menor intensidad en Cuba, Hawai, Roma y Madrid, entre otros lugares.

El telégrafo, que estaba recién inventado, como quien dice, dejó de funcionar totalmente.
Carrington era un científico que se dió cuenta de que en el sol habían aparecido unas grandes manchas solares y que de ellas empezaron a emitirse llamaradas gigantescas.  Según parece, esto corresponde a un ciclo solar que se produce cada 11 años...

Debe ser algo único, casi un privilegio, poder contemplar auroras boreales, pero no sé si sabemos hasta qué punto pueden ser peligrosas. El reportaje alerta del peligro de estas tormentas solares. La última que tuvimos en nuestra época fue en agosto del año pasado y por lo visto, afectó al funcionamiento de muchos satélites... No sé, veremos cómo sigue esto. Lo que no es normal es este calor. ¡Si tenemos 35 grados!

*Este post forma parte de un grupo. Si quieres leer la historia completa, debes empezar en Algo raro está pasando (1), publicada en septiembre.



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